Comencé a entrar en pánico lentamente. Estaba allí mismo. En la puerta de entrada. Tanto Kai como yo nos quedamos petrificados al verlo. Parecíamos dos espectros en medio de una habitación, pero no podíamos hacer nada.
Entró, y cerró la puerta tras él. Kai, al notar eso, se acercó un poco más a mí, como un acto de protección. Reita lo miró de reojo.
Reita: Parecía que te estabas yendo -dijo mirando a Kai-, ¿no es verdad?
Kai: Me parece que cambié de opinión al verte -dijo poniéndose adelante de mí-.
Reita: ¿Acaso resguardas a mí Ruki? -dijo, dándome un sabor amargo en la boca-.
Kai y yo quedamos en silencio... ¿Su Ruki?... ¿Él acababa de decir ESO? No sólo el pánico, sino que la ira también cobraba su boleto en mi interior.
Ruki: ¡CABRÓN! -grité con toda mi furia-.
Reita y Kai tenían los ojos como platos. Hice a un lado a Kai y me puse frente al hijo de puta de la bandita.
Ruki: ¡¿ACASO NO RECUERDAS LO QUE ME HICISTE?! -dije gritándole en la cara-.
Reita: ¿Q-Q-Qué tienes, Ruki? -dijo como si no supiera de lo que estaba hablando-.
Ruki: Oh... Así que ahora tienes falta de memoria... -dije solo un poco más calmado-. Bueno, te ayudaré a recordar.
No sé qué me pasó por la mente en esos momentos, pero sólo dejé llevar mi mano: hice lo mismo que Reita había hecho conmigo. Una cachetada con todo ese coraje que él había dejado en mí por todos esos días. Ese coraje por haberme engañado con falsos sentimientos, por haber jugado conmigo. Esa impotencia que no deja de hacer ruido en mi cabeza...
Reita reaccionó. Tomó su pómulo, ahora marcado y me miró con desprecio. Qué ironía, yo estaba haciendo lo mismo hacía unos momentos.
Sólo salió por donde entró, con un portazo que erizó mi piel. Mis rodillas temblaron, y caí al piso. Las lágrimas tomaron el control de mi cuerpo, y sollozaba en espasmos. Kai se acercó a mí y frotaba mi espalda como si quisiera consolarme. Pero no decía nada...
Ruki: La fregué... Ahora enserio que sí -dije tapando mi cara con las manos-.
Kai: Tal vez lo mejor sea que dejes enfriar las cosas -dijo levantándome del piso-.
Ruki: Pero no creo poder verlo otra vez...
Kai: Sólo espera... -dijo dedicándome una sonrisa que tranquilizó el alboroto que había dentro de mí-.
Lo abracé, lo más fuerte que pude. No quería dejarlo ir. Era la luz de mi razón en estos momentos, y estaba seguro que la fregaría peor si él se fuera...
Kai: Lo siento... -dijo aún entre mis brazos asfixiadores-.
Ruki: N-No te vayas -dije soltándolo-.
Kai: Es que... Tengo que... Ver a alguien... -dijo y se ruborizó un poco, poniéndose algo inquieto-.
Ruki: Así que, mientras yo moría, tú te conseguiste una pareja e.e -dije con una ceja alzada-.
Kai: No... Claro que no... -dijo revoleándo sus ojos de arriba abajo-.
Ruki: Esos ojitos dicen otra cosa .3. -dije molestándolo-.
Entonces sonó el teléfono de Kai. Miró la pantalla por unos segundos atontado, y luego contestó.
Kai: Ho-Hola -dijo nervioso-.
Me acerqué al teléfono, que sostenía cerca de su oído.
Kai: ¡Pero te dije que iría para allá! N-No hacía falta que vengas hasta acá -dijo cabizbajo-.
Al oír eso, salí disparado hacia la ventana, y comprobé que había un auto gris. Apoyado sobre éste, había un chico hablando por celular. Tenía el cabello divertido, de miles de colores, y me dio mucha curiosidad.
Salí de la casa y le grité:
Ruki: ¡Hey! ¡Novio de Kai! -dije mientras sentía como Kai corría tras de mí-.
El chico, como pensé, se había dado la vuelta. Sonreí.
Kai: ¡ENANO TE MATARÉ! -dijo mientras me pegaba por detrás-.
Ruki: Auch x_x -dije sobando la herida que me había hecho el manojo de sonrisas andantes-.
El señor pelo colorido reía desde lejos. Tenía una risa contagiosa. Como las sonrisas de Kai.
El gatito se acercó al payaso, y me lo presentó como Miyavi. Tenían esas miradas mutuas de complicidad.
De amor... Me hicieron acordar a mí y a Reita en su momento. <<¿Por qué diablos pienso en él?>>
Éramos una pareja de esas, melosas y patéticas. Esas que dan ganas de vomitar. A todos, menos a los involucrados. Para nosotros nadie más existía. O tal vez sí para Reita, nunca lo supe. Nunca supe si realmente me quería o sólo me usaba y me decía cosas cursis. Pero yo sí. Yo lo amaba, maldito bastardo.
¡Idiota! Tienes a Niya...
¡Niya!
Ruki: Bueno, dejaré a los enamorados solos e.e -dije levantándo ambas cejas, una y otra vez, lo que hizo reír a Miyavi, pero avergonzar a Kai-. Adiós ^^
Ambos subieron al auto, y yo me metí de nuevo en la casa. Subí a mi habitación. Tomé mi teléfono celular.
La pantalla marcaba un mensaje: "5 llamadas perdidas".
<<Mierda>> pensé.
Todas eran de Niya. ¿Por qué de repente tanta preocupación? La realidad es que no estaba de ánimos para que me reprochara cosas, pero no estaba haciendo nada malo. Sólo cobrando venganza desde mi subconciente...
Marqué su número, y el tono comenzó a sonar.
Niya: Angelito... -dijo su voz desde el otro lado-.
Ruki: Niya, lo siento, no oí el teléfono sonar -dije con pocos ánimos-.
Niya: ...
Ruki: ¿E-Estás ahí? -dije al no oír nada-.
Niya: ¿Estabas con Reita? -dijo seriamente-.
<<Diablos>> pensé.
Ruki: ¡P-Por supuesto que no! -dije un tanto nervioso-.
Niya: ¡No me mientas! -dijo enojado, con un tono de voz algo aturdidor-.
Ruki: N-No te miento... No sería capaz -dije con un tono de voz muy bajo-.
Niya: ¡Entonces, ¿por qué no contestabas el teléfono?! -dijo más enojado aún-.
Ruki: Es que... Yo... -dije, sin saber qué responderle, para no parecer culpable-.
Niya: Lo sabía... ¡Lo sabía! -dijo con frustración en sus palabras-. ¡Maldito bastardo!
Ruki: ¿N-Niya...? -dije desconcertado-. Me cortó, diablos...
Beloved... Or Loveless© - Derechos Reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario